Tras Numanthia-Termes, esta segunda fase de la presencia de nuestra familia en la D.O. Toro con Teso La Monja representa un nuevo enfoque. Trabajamos con suelos más frescos -arcillosos, con vetas calizas en el subsuelo-, con más grava en superficie, orientados al Norte y que ofrecen ciclos vegetativos más largos. Estas características nos garantizan lograr vinos con potencia, elegancia y que transmitan el máximo potencial de la mineralidad de los suelos.

Nuestros viñedos prefiloxéricos, plantados en pie directo y autóctono, de una antigüedad de hasta 130 años, y viñedos viejos de una edad media de 50 años, dan vida a vinos únicos. Practicamos una agricultura sostenible, la de nuestros bisabuelos, para conservar la vida en la tierra y en su entorno. Trabajamos con la naturaleza, de acuerdo con los ciclos y biorritmos de la planta. Buscamos el equilibrio natural del viñedo, con pequeñas producciones de entre 1.000 y 2.000 kg/ha. Nuestro objetivo es conseguir el vino de la máxima pureza e identificación con el terroir.