Ya en 1775, el viajero británico Henry Swinburne afirmaba que, en la región de Reus, "el mejor vino para beber es lo que se cosecha en las montañas de los cartujos". Doscientos años después, estas montañas siguen cultivadas de viñedos de donde salen vinos excelentes, una materia prima de una calidad reconocida tanto antes, como hoy en día.

Hace cientos de años que se practica la viticultura en algunas de las fincas de Bodegas de Scaladei. Son tierras donde se ha conservado la vid a lo largo de los siglos para que la uva que se ha obtenido siempre ha sido de calidad indiscutida. La uva del que salen nuestros vinos procede de viñas que tienen unos cincuenta años de media. Son casi sesenta hectáreas -de garnacha y de cariñena, principalmente- repartidas en 42 fincas diferentes y que, a menudo, son pequeños mundos que no tienen nada que ver unos con otros y que hay que cultivar y cuidar desde la respectiva particularidad. Parcelas situadas entre los 400 y los 800 metros sobre el nivel del mar, lo que nos hace contar con algunas de las viñas de mayor altitud del Priorat. Son tres los tipos de suelo que presentan (pizarras, arcillas y suelos calcáreos) y, dada la accidentada orografía del territorio, tenemos en todas las orientaciones posibles. Todo ello nos permite disponer de un amplio abanico de matices en la elaboración de los vinos, atentos al más mínimo detalle de la producción, considerando que es la propia bodega el que controla y trabaja las fincas directamente.