Aquí nace y da sus primeros pasos, en el valle del Iregua, en un entorno único, en un paisaje privilegiado.  Delimitado al norte por el río Ebro y la ciudad de Logroño y al sur por las montañas de Islallana de Laturce, siendo en ésta donde se asienta el pueblo de Clavijo, enclavado al pie de una gran roca, vigilado y protegido por el Castillo de Clavijo.

En él se funden historia y leyenda, testigo de grandes luchas y gestas en el medievo, lugar de aparición del Apóstol Santiago en la famosa Batalla de Clavijo.  A sus pies, el inmenso y admirable valle del río Iregua y se hace fuerte en estos campos en el que nace nuestro vino, mimado por la tierra, el clima y las manos.  Tierras de aluvión, ricas y fértiles en la hondonada del valle; más abruptas y pedregosas en las suaves colinas que lo bordean.  La naturaleza le otorga una diversidad que enriquece el cultivo de los viñedos.  Cruce de climas, atlántico y mediterráneo, un lugar donde se conjugan las más idóneas condiciones para el cultivo de la vid.

La altitud, 440 metros sobre el nivel del mar, la pluviometría escasa, el hombre, la tradición de siglos, nos permiten ser uno de los enclaves vitivinícolas más importantes del mundo.

Y éste, nuestro valle, es el origen de nuestra calidad.  Y en el camino que nos conduce hacia Clavijo, concretamente en Alberite, se ubica la bodega CRIADORES DE RIOJA.