En una pequeña localidad llamada Santa Fe, vecina de Vilafranca, es donde nace esta introvertida bodega. Rodeada de viñedos emparrados, a una altitud de 240m, con las escarpadas montañas de Montserrat y con una gran vinculación vitivinícola histórica, se elabora el amplio abanico de vinos de la bodega Martí Serdà: blancos, rosados, tintos y cavas. Generación a generación han dedicado toda su vida a la vinificación de las uvas de la denominación, trabajando desde un perfil tradicional, pero con las técnicas y métodos más modernos, influenciados por los conocimientos vocacionales del proceso del cava.