La bodega Frisach entró la primera cosecha de su historia en 2004, a pesar de que esta histórica familia de Corbera d'Ebre cuenta con una tradición documentada de más de doscientos años como viticultores y también elaboradores a nivel particular. De hecho, el abuelo Joaquim Frisach fue uno de los miembros fundadores de la cooperativa. La penúltima generación, Francesc Ferré Frisach, dedicó buena parte de su carrera profesional a un sector diferente del agrícola, a pesar de que siempre ha tenido cura de la viña familiar a ratos libres. Hacia el año 2001 decidió apostar con fuerza por el vino, concentrando las propiedades en fincas próximas y replantándolas con métodos modernos.

Con el objetivo de crear el propio vino, adquirió una antigua bodega de los años treinta y que ya no tenía actividad para modernizarlo y adaptarlo a sus necesidades. Actualmente, es su hijo, el joven Francesc Frisach, el que está al frente un golpe acabados los estudios de enología. Las 40 hectáreas de viña propia con que cuentan se encuentran perfectamente emparradas, plantadas principalmente con las variedades autóctonas garnacha blanca, garnacha negra y cariñena.

Frisach pone mucho cuidado en todas las fases del proceso, para poder elaborar vinos de la máxima calidad, respondiendo además a las exigencias de la agricultura ecológica. Por eso, vendimia a mano y en caja, y a la bodega trabaja con micro vinificaciones de cada variedad por separado. Así comercializa anualmente unas doce mil botellas. Además de la viña, la familia Frisach también trabaja un vivero de huerta y el melocotón de Calanda.